viernes 3 de julio de 2009

El paso lento de Rafael Cadenas



Rafael Cadenas (Barquisimeto 1930), irremediablemente sigue caminando por sus calles menesterosas con la frente en alto y cierto decoro ensimismado de su obra que refleja, como un espejo, su vida y sus letras. En una urbe transitada por la prisa, Cadenas, sigue fiel a sus pasos, saltando el tiempo de las baldosas, precipitando el encuentro...

A. Navero

martes 30 de junio de 2009

Testimonio y tortura en la obra de Víctor Montoya


" El tema de la tortura, en tiempos en que el clamor popular pide que los ex dictadores sudamericanos sean juzgados por sus delitos de lesa humanidad, vuelve a ser un punto de apoyo para no olvidar el pasado ni repetir la historia. En este caso, los cuentos de Víctor Montoya (La Paz, Bolivia,1958), son una clara denuncia y protesta contra los crímenes cometidos a nombre de “la defensa de la soberanía nacional y la lucha contra la subversión comunista”. El autor, que sufrió la persecución, la cárcel, la tortura y el exilio durante el régimen de Hugo Banzer Suárez, ha recreado la realidad dantesca de las cámaras de tortura a partir de una experiencia personal y colectiva, con la intención de rescatar la voz anónima de las víctimas y dejar un testimonio vivo de una de las etapas más sombrías de la historia de América Latina.

Su testimonio de la tortura, relatado en primera persona en un videoclip realizado en Estocolmo, puede verse en YouTube: http://www.youtube.com/watch?v=q8-QmNN8_G0

“Días y noches de angustia”, que revela los diversos métodos de tortura que usaron las dictaduras militares en el marco de la denominada “Operación Cóndor”, obtuvo el Premio Nacional de Cuento de la Universidad Técnica de Oruro, en 1984. Además, según la crítica especializada, con este escritor ingresa el tema de la tortura en la literatura boliviana del siglo XX.

“Cuentos violentos”, impregnados de realismo y suspense, deja constancia de los atropellos a la dignidad humana que las dictaduras cometieron antes y después de que se firmara el documento de fundación del Plan Cóndor durante la Primera Reunión Interamericana de Inteligencia Nacional realizada en Santiago en 1975.

El Plan Cóndor, cuyos “archivos del terror” fueron descubiertos en una comisaría de Asunción en 1992, alcanzó una sofisticada cooperación por encima de las fronteras entre los servicios de inteligencia de Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay y Bolivia, entrenados y alentados por EE.UU.

En el acta de clausura de la reunión Interamericana de Inteligencia Nacional, se decía, entre otros, “Iniciar contactos bilaterales o multilaterales, proporcionar antecedentes de personas y organizaciones conectadas con la subversión y establecer un directorio completo con los nombres y las direcciones de aquellas personas que trabajen en Inteligencia para solicitar directamente los antecedentes de personas y organizaciones conectadas directa o indirectamente con el Marxismo...”.

Los cuentos de Víctor Montoya, que forman parte de la memoria histórica, nos aportan datos para seguir el juicio contra los responsables de la “Operación Cóndor”, con la esperanza de que no queden impunes los crímenes ni se olvide la memoria de las víctimas del terrorismo de Estado".

Obras principales:

- Huelga y represión. Ed. Författares Bokmaskin, Estocolmo, Suecia, 1979.
- Días y noches de angustia. Ed. Författares Bokmaskin. Estocolmo, Suecia, 1982.
- Cuentos violentos. Ed. Luciérnaga. Estocolmo, Suecia, 1991.
- El laberinto del pecado. Ed. Luciérnaga, Malmoe, Suecia, 1993.
- El eco de la conciencia. Ed. Luciérnaga, Malmoe, Suecia, 1994.
- Antología del cuento latinoamericano en Suecia. Ed. Invandrarförlaget, Borås, Suecia, 1995.
- Palabra encendida. Ed. Invandrarförlaget, Borås, Suecia, 1996.
- El niño en el cuento boliviano. Ed. Författares Bokmaskin, Estocolmo, Suecia, 1999.
- Cuentos de la mina. Ed. Författares Bokmaskin, Estocolmo, Suecia, 2000.
- Entre tumbas y pesadillas. Ed. Heterogénesis, Lund, Suecia, 2002.
- Fugas y socavones. Ed. Ficticia (Biblioteca de Cuento Anís del Mono), México, 2002.
- Literatura Infantil: Lenguaje y Fantasía. Ed. La Hoguera, Santa Cruz, Bolivia, 2003.


lunes 29 de junio de 2009

RECUERDOS DEL PASADO

“Unámonos por los que quedaron atrás,
por los que no tuvieron piernas que ponerse,
unámonos por la madre que perdió todos sus hijos
y por el padre que sólo tuvo tiempo para acostarse y morir
unámonos por el amigo que no nos pudo abrir su puerta
porque estaba engrillado,
unámonos por la infancia que no tuvimos
porque fuimos lanzados a la calle…”

Efraín Barquero, La compañera y otros poemas,
Edit. Nascimento, 1971


Este mundillo, mundillo cada día más loco, comienza a cansarme integralmente. Viendo los acontecimientos acaecidos estos días: la muerte de un cantante que de blanco pasó a negro de inmediato y, una alzada de fusiles en Honduras al mejor estilo latinoamericano, comienzo a considerar seriamente la posibilidad que esta última noticia sea una mala costumbre no erradicada.

En pleno siglo 21, de golpe regresamos al siglo 20. Un país tan pequeño como Honduras, con enormes necesidades (el PIB per cápita se ha mantenido estancado en 0.3 por ciento anual y progreso en los indicadores de pobreza), salta a la primera página de los diarios con cierto asombro mundial. Los motivos para ambas partes pueden ser muy cuestionables, pero insisto que a los presidentes normalmente se ponen o echan del poder con votos y es de mal gusto que ellos, los presidentes y su grupito de poder en ciertas latitudes, manipulen a la opinión pública para avalar cambios a su Constitución y aspirar a la reelección inmediata. Compruebo además, que este asunto de los ejércitos garantes de la soberanía es una excusa para que las clases dominantes nunca dejen gobernar ideas sociales y solidarias sin su beneplácito. Ahora, tal vez me equivoque, este derrocamiento in situ del presidente Manuel Zelaya tenga un efecto dominó y algunos hombrecitos bien conservados y de gruesa billetera, de esos salvapatrias conocimos muy bien en ese Chile oscuro, en algún mitín privado saboreen la idea de regresar al pasado como alternativa para protegerse de ciertos aires sociales que se asoman por la comarca.

Latinoamérica trata de olvidar su pasado golpista, de enterrar sus muertos y restablecer la vida que fue escindida y en otras borrada de un zarpazo. Todo un proceso que se silenciaba con el famoso sistema económico liberal, mientras nosotros, los actores obligados seguíamos siendo noticia en nuestro propio living. Quiero decir que la gran masa popular feneció, cayó al hoy profundo del subsistir y enterró toda idea de cambio, dobló como una frazada toda la capacidad de lucha por ideales mejores. Seguramente es el miedo, el miedo sembrado, el terror de las calles salvajes que podías transitar un día cualquiera y sin tener la certeza que regresarías al hogar.

Hoy las calles de Tegucigalpa se transforman en calles de Santiago de Chile, o de Lima, La paz, Buenos Aires… etc. La incertidumbre, la desinformación y desconcierto regresan como viejos conocidos. Nunca se sabe la real magnitud del daño causado cuando se pisotean ideales como la inocencia ultrajada. Por esos caminos salen a ladrar los perros, me decía un buen amigo, por esos lupanares los cuervos van de casa”.

Tenemos muchos testimonios históricos de estas situaciones deplorables. Esta vez les invito a conocer la experiencia de un amigo y hermano, me refiero a Víctor Montoya, escritor boliviano nacido en la Paz un 21 de junio de 1958, hoy radicado en Suecia. Su testimonio y experiencia nos permite refrescar la memoria para estos tiempos tan olvidadizos. Por cierto, nuestros países comparten un idioma, una historia y destino común. De igual manera compartimos la suerte de miles que no regresaron para contarlo.




Alberto Navero


VICTOR MONTOYA: TESTIMONIO DE LA TORTURA (video)
http://www.youtube.com/watch?v=q8-QmNN8_G0

jueves 18 de junio de 2009

Lêdo Ivo


Como buen ciudadano, ciudadano inundado por la lluvia, voy dejando para mañana lo que puedo hacer pasado mañana. Es una regla infalible y saludable cuando tienes cosas que hacer y, para ser honesto, me importa un pepino hacerlas. Lo atribuyo a la malvada dejación, a este aúlico crujir del viento que cierra portones y abre ventanas, o bien cierra ventanas y abre los portones que anuncian, posiblemente, un día mejor. Y en medio de tanto deambular e indecisiones me encuentro con este señor poeta, este poeta llamado Lêdo Ivo, nacido Maceió, Alagoas, Brasil en 1924, de la generación del 45 y de reconocida y premiada trayectoria. Acuso que ya le conocía de antes, pero en esa ocasión solamente le contemplaba lleno de asombro (y en esta materia soy algo infiel, a todos los buenos los miro con asombro antes de ahogarme en sus lecturas). Desde aquél tiempo este asombro no disminuye su presencia.

Los pobres en la estación de autobuses

Los pobres viajan. En la estación de autobuses
levantan los pescuezos como gansos para
.........mirar
los letreros del autobús. Sus miradas
son de quien teme perder alguna cosa:
la maleta que guarda un radio de pilas y una
.........chaqueta
que tiene el color del frío en un día sin
.........sueños,
el sandwich de mortadela en el fondo de la
.........mochila,
y el sol del suburbio y polvo más allá de los
.........viaductos.
Entre el rumor de los alto-parlantes y el
.........traqueteo de los autobuses
temen perder su propio viaje
escondido en la neblina de los horarios.
Los que dormitan en las bancas despiertan
.........asustados,
aunque las pesadillas sean un privilegio
de los que abastecen los oídos y el tedio de
.........los psicoanalistas
en consultorios asépticos como el algodón
.........que tapa
la nariz de los muertos.
En las filas los pobres asumen un aire grave
que une temor, impaciencia y sumisión.
¡Qué grotesco son los pobres! ¡Y cómo
.........molestan sus olores aun a la distancia!
No tienen la noción de los conveniente, no
.........saben portarse en público.
El dedo sucio de nicotina restriega el ojo
.........irritado
que del sueño retuvo apenas la legaña.
Del seno caído e hinchado un hilillo de leche
escurre hacia la pequeña boca habituada al
lloriqueo.
En los andenes van y vienen, saltan y
aseguran maletas y paquetes,
hacen preguntas impertinentes en las
.........ventanillas, susurran palabras misteriosas
y contemplan las portadas de las revistas con
aire espantado
de quien no sabe el camino del salón de la
.........vida.
¿Por qué ese ir y venir? ¿Y esas ropas
.........extravagantes,
esos amarillos de aceite de dendé que lastiman
.........la vista delicada
del viajero obligado a soportar tantos olores
.........incómodos,
y esos rojos chillantes de feria y parque de
.........diversiones?
Los pobres no saben viajar ni saben vestirse.
Tampoco saben vivir: no tienen noción del
.........confort
aunque algunos de ellos tengan hasta televisión.
Verdaderamente los pobres no saben ni morir.
(Tienen casi siempre una muerte fea y de mal
.........gusto)
Y en cualquier lugar del mundo molestan,
viajeros inoportunos que ocupan nuestros
.........lugares
aun cuando vayamos sentados y ellos viajen
.........de pie

©Ledo Ivo
De: La noche misteriosa

El sol de los amantes

El oficio de quien ama es ver
un sol oscuro sobre el lecho,
y en el frío, nacer al fuego
de un verano que no dice su nombre.

Es ver, constelación de pétalos,
la nieve caer sobre la tierra,
algodón del cielo, aire del silencio
que nace entre dos espaldas.

Es morir claro y secreto
cerca de tierras absolutas,
del amor que mueve las estrellas
y encierra a los amantes en un cuarto.

©Ledo Ivo
Traducción: Carmen Gloria Rodríguez y Vania Torres

Poema El Portón

El portón se abre el día entero
pero en la noche yo mismo lo cierro.

No espero ningún visitante nocturno
a no ser el ladrón que salta el muro de los sueños.

La noche es tan silenciosa que me hace escuchar
el nacimiento de los manantiales en los bosques.

Mi cama blanca como la vía láctea
es breve para mí en la noche negra.

Ocupo todo el espacio del mundo. Mi mano desatenta
derriba una estrella y ahuyenta un murciélago.

El latir de mi corazón intriga a las lechuzas
que, en las ramas de los cedros, rumian el enigma
del día y de la noche paridos por las aguas.

En mi sueño de piedra quedo inmóvil y viajo.
Soy el viento que palpa las alcachofas
y enmohece los arreos colgados en el establo.

Soy la hormiga que, guiada por las estaciones,
respira los perfumes de la tierra y el océano.

Un hombre que sueña es todo lo que no es:
el mar que deterioran los navíos,
el silbo negro del tren entre hogueras,
la mancha que oscurece el tambor de queroseno.

Si antes de dormir cierro mi portón
en el sueño se abre. Quien no vino de día
pisando las hojas secas de los eucaliptos
viene de noche y conoce el camino, igual que los muertos
que aunque jamás verán, saben dónde estoy?

cubierto por una mortaja, como todos los que sueñan
se agitan en la oscuridad, gritan palabras que huyeron del diccionario

y respiran el aire de la noche que huele a jazmín
y a dulce estiércol fermentado.

Los visitantes indeseables atraviesan las puertas atrancadas
y las persianas que filtran el paisaje de la brisa y me rodean.

¡Oh misterio del mundo!, ningún candado cierra el portón de la noche.
En vano fue que al anochecer pensara en dormir solo
protegido por el alambre de púas que cerca mis tierras
y por mis perros que sueñan con los ojos abiertos.

En la noche, una simple brisa destruye los muros de los hombres.
Aunque mi portón amanece cerrado
sé que alguien lo abrió, en el silencio de la noche,
y asistió en lo oscuro a mi sueño inquieto.

©Ledo Ivo
Traducción: Carmen Gloria Rodríguez y Vania Torres


Entonces, al madurar en cierto invierno o en aquella tarde de otoño, o simplemente en un bar orillando el Maule, con amigos tan llenos de poemas como yo, me dí cuenta que las pequeñas cosas giran en silencio, son las que engrandecen el alma y nos detienen en el tiempo. Seguramente, creo que puede ser asi, la insignificancia de la poesía como valor negociable, no es más que el valor sencillo y mínimo del verdadero gigante, que se sabe gigante y que permite construirnos puentes, caminos, senderos laberínticos para transitar descalzos y desnudos al borde del origen de nuestra propia esencia y preguntarnos si los sueños tienen más vida que nuestra propia vida.


A. Navero

viernes 29 de mayo de 2009

Norah Jones

Norah Jones - If I Were A Painter


martes 19 de mayo de 2009

BENEDETTI


No puede ser de rigor, o mejor dicho, nada puede ser de rigor para cuando piensas despedir un muerto; un muerto poeta. Imposible porque sencillamente los muertos poetas o poetas muertos nunca mueren, perpetúan su lengua y estiran el codo para alcanzar la sombra del grafito y manchar cualquier cosa útil o inútil donde garabatear un texto, la idea luminosa que más tarde será convertida en poema. Claro que esto no es regla general, primero porque el garabato se puede decir o hacer manifiesto en cualquier cosa, segundo, un poema no siempre será un poema por más que quieras convencer al lector que dicho texto merece ser poema: no lo es, no insistas.

Después de muerto, mi querido poeta muerto, algunos se acordarán de tí, como las editoriales por ejemplo, y alzarán el valor comercial de tus libros, volverás a la vitrina desempolvado y limpio, aunque para la opinión general vas camino a convertirte en polvo original। ¿Acaso no todos vamos a lo mismo? Bueno es recordarte a destiempo, sano, recordarte sano era un exceso y mi tiempo escaso. Al menos los titulares te rescatan del olvido y yo, pegando este poemita tuyo (que me gustó tanto), me resto a los homenajes generales y oficiales, porque sé que en el fondo eso te cansaba y preferías perder el tiempo en cosas más útiles. Así te conocí. Mientras perdía mi tiempo en escaparates y olvidándome de todo, buscaba un libro, un modesto libro que me indicará la mejor manera de convertirme en búho, para convencer a la muerte con una tregua, tregua que esta vez para ti venció. Pero insisto, “ con sus pasos enanos se va acortando el tiempo y en esas brevedades ya no hay revelaciones…”



NADA MÁS QUE UN BÚHO

Éste es el epicentro del insomnio/

la luna que atraviesa las persianas

pone rejas en la pared del sur/

el cielo raso está desvanecido

repaso los centímetros del día

cuento hasta mil doscientos treinta y ocho

pongo a saltar canguros y koalas

ya que los corderitos se cansaron

susurro nombres que empiezan con hache

rememoro boleros / valsecitos

tangos / milongas / liras de fray luis

dos estrofas del himno / una balada

voy cerrando los ojos despacito

pero el sueño no llega / ni siquiera

lo espero con codicia / no lo espero

soy el rey del insomnio / sol un búho

han vestido de oscuro la vigilia

desde la calle sube un gran vacío

por la ventana entran los silencios/

son el lenguaje oculto de la noche

sé que antes del alba he de dormirme

sé que antes del alba he de dormirme

lo repito a ver si me convenzo

sé que antes del alba he de dormirme

y dormido por fin acaso sueñe

que soy un búho / nada más que un búho


MARIO BENEDETTI (1920-2009)

Poema del libro “ El olvido está lleno de memoria”

Editorial Sudamericana






domingo 10 de mayo de 2009

Lucifero, Quel Giorno





Cuando disfruto de estas maravillas

me doy cuenta que la tierra, efectivamente, no es redonda.

Cuando me dejo llevar por notas tan sublimes y prístinas,

compruebo que mi naturaleza luciferina

se sublima.

RAMBERTO RADAMES, 2009 MAYO